Carta a mi hijo: No crezcas mas! o al menos espera un poco más - Blog mamá también sabe

Carta a mi hijo: No crezcas mas! o al menos espera un poco más

16:30



Me duele el corazón,  y es que me siento la más egoísta y estúpida del mundo, pero es así, lo reconozco: no quiero que crezcas más!. Es un dolor de madre, que no puedo evitar.

Estoy orgullosa del hombrecito en el que te estás convirtiendo, sin lugar a dudas, pero eso no me quita el nudo en la garganta, ni la ansiedad, ni el cosquilleo por la espalda, ni ese escalofrío penetrante cada vez que me sacudes con alguna muestra de independencia y autonomía, con tus secretos y tus intimidades.



No me vale saber que si a esto hemos llegado así de bien, es porque algo de lo que hemos hecho tu padre y yo lo hemos hecho bien; no me vale porque nadie me ha preparado para esto. No me vale, porque de ahora en adelante ya nada de lo que yo haga o diga va a tener mucho que ver en lo que tu puedas llegar a ser o en lo que te puedas llegar a convertir... No me vale, porque no estoy lista, no estoy preparada para verte crecer como adolescente... aún no.

Esas muestras de autonomía e independencia me lo confirman cada vez con mayor contundencia: ya no eres mi niño, (nunca has sido mío, eso me lo dejó claro Khalil Gibran mucho antes de ser madre, siendo yo solo hija, que los hijos nos son nuestros hijos... y etc, etc... ), pero es que eso de verte ahí, con pasos de gigante  (y lo digo también textualmente, que eso de llevar una 42.5 a los 12 años y medir 163 mts, - tampoco me ayuda mucho, que lo sepas) avanzando por la vida, qué digo, no, avanzando por TU VIDA, no es fácil.

Se habla del destete, pero nadie habla del des-madre, (que no hablo del de la desmadrosa, o del andar de locuras y frenetismos, no, de ese no, aunque tal vez un poco de ese me ayude a superar el otro - no lo se yo) Hablo del dejar ir, del dejar crecer, del abrir el nido... de ese nadie habla y para ese nadie te prepara.

Me he volcado durante años en tu crianza y la de tu hermano, con pasión y dedicación (algunas veces hasta obsesiva, lo admito- tal vez sanando mis propias heridas de infancia - y si, obsesivamente, ya lo he dicho) siempre buscando prepararme mejor para poder dejar de cometer tantos errores, intentando a diario reparar los errores cometidos, aprendiendo a ser más paciente, capacitandome para ser una madre más cercana, en fin, intentando ser la mejor madre para ti y para tu hermano. Y todo para que tu (y desde luego tu hermano) seas un niño criado en amor y en respeto, con mayor seguridad en ti mismo, con mayor autonomía (sí, esa misma que hoy me sacude), con criterio propio (sí, ese mismo que hoy me deja atónita), solidario y empático, con principios fuertes y claros...

Ahora me toca aprender a dejarte ir, no quiero, y es que no estoy preparada.

Se nos acaba el tiempo (a tu padre y a mi) de siembra; ya en muy breve nada de lo que digamos o hagamos tendrá mayor influencia en ti que el mismo clima;
ya nada de lo que queramos advertirte servirá, ya nada de lo que te queramos privar, servirá, porque ya has empezado a andar el camino de vivir TU VIDA... y es nuestro deber como padres, respetarlo y asumirlo... y no es fácil, !que lo sepas!. Nos queda muy poco tiempo, para terminar de sembrar y preparnos para dejar que tú solo decidas cómo y cuando cosechar.

Y duele, y me da rabia porque contradice todo lo que he pensado sobre la crianza respetuosa de los ritmos... claro, respetando los tuyos, pero ¿y los míos? Por eso hoy lo grito en éste espacio, porque tengo que sacarlo, tengo que ponerlo ahí en blanco y negro, a ver si así mismo puedo empezar mi proceso de desmadre, de destete, de dejarte ir... de ser, a partir de ahora, simplemente una testigo de tu vida, de tu andar, una copiloto cuando así lo necesites, o simplemente una pasajera si me invitas... y limitarme a estar ahí, siempre, dispuesta a darte una mano, sin intervenir, sin dar mi opinión si no es solicitada, atenta eso sí, escuchando cada palabra e interpretando cada gesto, pero a sabiendas que de ahora en adelante, y cada vez más, tus pasos serán solo tuyos y tus decisiones solo tuyas...

Nadie dijo que esto de ser madre fuera fácil, nadie dijo que no fuera doloroso, nadie me lo advirtió, nadie me preparó, pero aquí estoy... dispuesta a seguir aprendiendo y creciendo contigo y a través tuyo.

De esto se trata el ser madre, de darlo todo para que nuestros hijos un día puedan decidir su propio camino y partir hacia él sin mirar atrás.  De eso se trata el amor, de respetar la libertad.

Así que hijo, por favor como no puedo pedirte que no crezcas más, al menos espera un poco a que esta madre tuya, se prepare para lo que viene... y deje de lloriquear más. (eso va con guiño porque me dices que lloro por todo, jejeje)

Te amo hijo mío.

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24 comentarios

  1. ¡Que emotivo! Pasa el tiempo tan deprisa, no quiero ni pensarlo todavía... aunque seguro que ese orgullo que sientes al ver el hombre que empieza a ser te ayuda en ese proceso de "desmadre". Toca disfrutar otra etapa. Lo dicho, muy bonito post.

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    1. Gracias Ángeles, ayuda pero no es suficiente... Es muy contradictorio el sentimiento: a la vez duele y se hincha el pecho de orgullo... Pero lo que quisiera es poder estar preparada para que no me doliese tanto. Gracias por tus palabras

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    2. Hola... Muy emotivo y muy cierto todo lo que has escrito... Yo también estoy en ese proceso de desmadre..... Pero no lo consigo de momento.... Tengo dos hijos uno con 16 y un bebe de 6 meses.. Al nacer el pequeño me he estoy dando cuenta de lo mucho que echo de menos a mi niño mayor de sus medidas que me cogían la mano para cruzar la calle y de todas esas cositas que no te fijas y luego echo muchísimo de menos... En conclusión yo tampoco estoy preparada ni lo estaré y su soy egoísta pero ni puedo evitarlo.. Un saludo y repito muy bonito post.

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  2. Que bonito!!! supongo que ese momento en el que estás es uno de los más duros a los que se enfrenta una madre. Me queda claro, aún más si cabe, que la maternidad hay que disfrutarla al máximo, sin perder ni un segundo para estar y vivir por y para nuestros hijos, porque un día, todo esto se acaba... y entonces son ellos, y comienzan su vida, caminándola ellos solos. Pero seguro que esta etapa también tiene su lado precioso....Seguro que le encuentras el lado bello de esa independencia y autonomía que los hijos terminan teniendo de sus progenitores.
    Es precioso tu post Cata, como todo lo que escribes.
    Un fuerte abrazo bonita... y otro a toda tu familia.

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    1. Gracias mi Luz por esas palabras y esos abrazos, los recibo de corazón; cuando te sacude la vida y te demuestra que no eres dueño de nada y mucho menos del tiempo, entiendes muchas cosas... He sido muy afortunada de haberme podido gozar y dedicar de lleno a mis hijos, pero eso a la vez hace que el "des-madre" me esté resultando más duro de lo esperado.

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  3. Guau! Cata, es uno de los posts más bonitos que he leido en mi vida. Yo trabajo rodeada de adolescentes todo el día y es cierto que siempre me pregunto qué deben sentir sus madres. Desde que tengo a Princess la pregunta ha pasado a ser "cómo lo llevaré yo". Aunque aún no es algo que me obsesione es algo que ya me ronda la mente desde antes de ser madre... Y sin duda tiene que ser un momento terrible, aunque a la vez muy grande. Qué confusión de sentimientos esto de la maternidad!

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    1. Eulalia, gracias por tus palabras. Tu que logras ver "desde la otra orilla" puedes entenderlo con otra visión y me encantaría conocerla; como padres y madres metidos ahí en medio de la tormenta de cambios, a veces nos cuesta asumir todo lo que está pasando... nos llenamos (al menos a mi me está pasando) de miedos e incertidumbres, como si la adolescencia fuera nuestra... jejeje... qué paradójico.
      Cada etapa es maravillosa, cada etapa supone un cambio, un nuevo reto... pero esta ha sido la que más vértigo me ha producido, te lo confieso.

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  4. Qué bonito y qué difícil a la vez... y cuánta verdad! Me quedo con esto: "Dispuesta a seguir aprendiendo y creciendo contigo y a través tuyo". Una etapa que se cierra pero otras que llegan... Y siempre aprendiendo. Esta semana sentí que Mara se había hecho mayor de repente y da micho miedo. Un miedo mezclado con tristeza y alegría. Te mando un beso enorme :-)

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    1. Entiendo ese miedo Diana, es inevitable creo yo... y más aún en madres y padres que como nosotros (y tu y Adrian) nos hemos volcado en la crianza de nuestros hijos. Crecemos como padres y madres en su propia medida, al menos así me lo ha demostrado hasta ahora la vida... igual me equivoco, pero así me lo dice el corazón. Un abrazo

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  5. Qué buen post, Cata! Empezáis una etapa diferente. Pero estoy segura de que tendrá su encanto, como las anteriores. Además, seguro que eres una madraza y lo harás genial, como hasta ahora. Me has hecho volver a recordar mi adolescencia y a mi madre. He soltado algunas lágrimas. Es muy bonito lo que has escrito. ¡Un abrazo!

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    1. Gracias Marta... yo creo que se nos olvida que nosotros hemos estado ahí en ese lado de la orilla, y ahora que lo mencionas, no estaría de más para mi misma hacer más ejercicios de revivir esa época para lograr empatizar aún mejor con él. Gracias por tus palabras... de madraza bien poco, simplemente intentando aprender de los errores día a día, como todas nosotras, vosotras y todas las madres del mundo. Un abrazo

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  6. Pero si son unos micos aún, no? Uff, Cata me has retorcido de nuevo (yo si que voy a llorar).
    Me ha encantado. Gracias!

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    1. Cada día lo son menos, Fernando... el inescrutable paso del tiempo y sin la más mínima consideración con nosotros... hay que espabilar, que se nos pasan las etapas y a veces sin darnos ni cuenta.

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  7. Se acaba el tiempo de siembra. Que bonito, y qué genial saber que aunque se esté acabando, hemos sembrado bien.
    Cuando mi mayor era un bebé, me daba rabia ver como cumplía meses. Me daba muchísima pena, no la quería ver crecer. Hasta que alguien me dijo 'no te preocupes tanto por eso, y disfrútala ahora que está más bonita que nunca'. Cambié de forma de pensar. Y es verdad que estamos bueno, puede que no cada vez más bonitos, pero sí cada vez más completos. Nadie nos enseña, pero eso es parte de toda la aventura, y aunque sea difícil, intentar disfrutar el ver como hacen su vida, seguramente sea la mejor decisión que podamos tomar.
    Así que yo también les dejo que crezcan, pero pido que lo hagan despacito, ¿eh?

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    1. Que lindo lo que dices! Es maravilloso ser testigos, arte y parte de cada etapa, sobre todo cuando son pequeños y puedes ver en sus caras la emoción del descubrimiento, o del "lo he hecho yo solito"... quisiera que esos recuerdos se me quedaran impresos por siempre en la memorias...

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  8. Desde El Nido, con honores y fanfarrias, te damos la más alegre bienvenida a este oscuro lado de la maternidad, tocalla!!
    Ya estas en mi campo de atracción, eres carne de cañón de ñoñeria a escondidas, mamaquequiereserguayynodalatalla, y formas parte de esta nutrida comunidad de madres y padres que, sea como sea, nunca tenemos el suficiente interés, talento o gracia para ellos, nuestros adorables hijos.
    Mi más sincera bienvenida, y no lo olvides, somos muchos!!!
    Catalina,
    Objetivo: nido vacio

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    1. Jajajaja... me has sacado una buena sonrisa! La ñoñería no me la quita nadie así para él empiece a ser una "vieja ridícula"... me queda la esperanza de que cuando ya sea yo de verdad una "vieja" el ya no me vea tan "ridícula", jajaja... Gracias por la cálida bienvenida.

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  9. Desde El Nido, con honores y fanfarrias, te damos la más alegre bienvenida a este oscuro lado de la maternidad, tocalla!!
    Ya estas en mi campo de atracción, eres carne de cañón de ñoñeria a escondidas, mamaquequiereserguayynodalatalla, y formas parte de esta nutrida comunidad de madres y padres que, sea como sea, nunca tenemos el suficiente interés, talento o gracia para ellos, nuestros adorables hijos.
    Mi más sincera bienvenida, y no lo olvides, somos muchos!!!
    Catalina,
    Objetivo: nido vacio

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  10. Duele pero tienen que crecer, estamos toda la vida desde que nacen esperando que crezcan un poquito y de repente nos damos cuenta que ya son mayores, que nos necesitan de diferente manera creo que ahora nos necesitan más que antes, cuando son pequeños nos necesitan para sobrevivir y ahora nos necesitan para aprender a vivir, ellos son el reflejo de lo que somos nosotros. Asume con paciencia mucha sus momentos rebeldes porque los niños que han sido buenos parece que se vuelven mas rebeldes o por lo menos eso es lo que me ha pasado a mi, ellos intentan tirar de la cuerda pero somos nosotros los padres los que debemos agarrar con firmeza esa cuerda. Un besazo guapa

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    1. Uff Tere, qué difícil.. yo no me veo agarrando con fuerza esa cuerda, y tal vez es lo que hace que me preocupe tanto; creo que ya no es hora de hacerlo, o el modo de hacerlo ha de cambiar... y eso me da miedo! creo y siempre he creído en el respeto a los propios ritmos y espacios, y precisamente ahora es cuando me sacudo, de solo pensar que así debe ser (según mis creencias) y que nos equivoquemos.

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  11. Ay Catalina, no puedo ni imaginármelo pero de hacerlo se me coge un nudo en el alma....SI soy yo, que con el pequeño de 4 años veo que ya no le queda casi nada de la inocencia de bebés y me resisto, lo cojo lo achucho pero siento que se me escapa...y la niña con casi 7, que va atener una preadolescencia precoz, que comienza ya a autafirmarse, a rebatirte....y me da tanta pena. Y como decías, no estamos preparadas para el des-madre, ni queremos. QUé pena, y qué miedo y vértigo pero es ley de vida. Un beso enorme

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  12. Qué precioso post! Desde luego, la maternidad está lleno de aprendizajes (no sólo de enseñanzas) y éste debe ser de los más duros. Tu reflexión me hace querer aprovechar aún más la infancia de mis hijos, una etapa tan intensa y tan breve que, cuando quiera darme cuenta, estaré viviendo lo que tú ahora. Gracias por compartirlo.

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  13. Ay, maja, qué duro. El mío mayor cumplió ayer 6 años y tuve una sensación un poco así, como la tuya. No tiene punto de comparación, claro, todavía es pequeño, pero se han pasado tan rápido estos 6 años que me dio por pensar lo rápidos que se pasarán otros 6, que se ponga en 12 y que, como dices tú, empiece a convertirse en persona con decisiones propias, dueña de sus actos, que empieza a desengancharse de su madre... Y yo, encima, con las hormonas revolucionadas. ¡Qué llorera me dio, chica!

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  14. Soy Juan....y me siento igual, mi hijo de 12 años me dice, ya papá no llores, cuando lo abrazo, yo lo llamaría el des--padre... Porque porque siento muchas ganas de llorar, abrazos a todas y todos

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