Tratar de negociar con un pre-adolescente que ya es
mas un A que Pre, es siempre un reto. A diario se pone a prueba todo lo que
hemos aplicado durante estos 8 años… Y realmente hay veces en que quisiera tener ese manual mágico de Como criar
hijos felices a toda edad, o bien convertirme en una pitonisa que puede ver el
futuro cada vez que aplica un nuevo método para saber si estoy o no haciendo
las cosas bien.
Hoy es uno de esos días, mientras trataba de hacerle entender a El Mayor las razones por las cuales debemos poner límites a su uso de los "electrónicos" como él les llama... también en vacaciones.
En época escolar, hemos acordado conjuntamente con él que solo los lunes o los miércoles puede hacer uso dela
Wii , el iPad, el ordenador o la Nintendo , y con un limite
máximo de un hora para el ordenador y 45 minutos para el resto. Los sábados y
domingos puede usar uno de estos por día.
Pero al parecer los argumentos en vacaciones hay que replantearlos... "mami, pero es que me aburro" o "mami, solo media horita y te prometo que ya no mas" o "pero déjame que no tengo deberes" o "es que ya no me apetece jugar otras cosas" o "pero si por el calor no me dejas irme a jugar fútbol qué quieres que haga?"
Entonces viene el momento discurso persuasor, para lo cual tengo que recordar las tácticas de negociación aprendidas y desaprendidas durante estos años:
Hoy es uno de esos días, mientras trataba de hacerle entender a El Mayor las razones por las cuales debemos poner límites a su uso de los "electrónicos" como él les llama... también en vacaciones.
En época escolar, hemos acordado conjuntamente con él que solo los lunes o los miércoles puede hacer uso de
Pero al parecer los argumentos en vacaciones hay que replantearlos... "mami, pero es que me aburro" o "mami, solo media horita y te prometo que ya no mas" o "pero déjame que no tengo deberes" o "es que ya no me apetece jugar otras cosas" o "pero si por el calor no me dejas irme a jugar fútbol qué quieres que haga?"
Entonces viene el momento discurso persuasor, para lo cual tengo que recordar las tácticas de negociación aprendidas y desaprendidas durante estos años:
1. Ponerme a su nivel. Sentarme y lograr que me vea los ojos sin que tenga que levantar la cabeza.
2. Empatizar... Vamos Catalina, debes comenzar diciéndole que entiendes su enfado, que sabes que le gustan mucho los "electrónicos" … Pero...
3. Resumir los argumentos al mínimo posible, que sean claros y consistentes porque debo recordar que todos tendrán una contra parte...
4. Rogar al cielo que te entienda y que logres negociar una salida satisfactoria a todas las partes …
Los argumentos fueron basados en las adicciones (gracias al articulo que leí justo hoy al respecto: La consola me consuela) y en la importancia de fomentar la creatividad. Le recordé los acuerdos que tenemos durante el Colé y le pedí que me dijera si los entendía o si ya no los compartía... Y lo único que me decía era que si, pero que por favor le dejara solo media hora.... Y así estuvimos unos minutos, hasta que finalmente le dije que mientras él fuese aprendiendo nosotros debíamos como padres ayudarle a desarrollar el autocontrol y que ya llegaría el momento en el que él mismo se iba a ir dando cuenta como frenar ese deseo e impulso de solo querer jugar tecnológicos... Y le pedí que me perdonara si en este momento el no compartía mis argumentos, pero que tanto su padre como yo le queremos mucho, y le di un beso...
Sus hormonas salieron corriendo escaleras arriba, sollozando y se encerraron junto a su cuerpo en su habitación... Sin portazos, ni gritos, ni nada que se le pareciese... Solo él con su frustración. Es la primera vez que se encierra... Dentro de mí se agolpaban las dudas, pero decidí dejarle tranquilo, darle su espacio y esperar: recordé como me sentía yo (no a su edad, sino en su etapa) y traté de ponerme en su lugar… todos necesitamos un momento de reflexión y de estar solos, sobre todo cuando somos nosotros los que lo decidimos y no cuando nos lo imponen.
Luego de un rato me acerque a su puerta y le pregunté si
estaba bien o si necesitaba algo. Me respondió con voz muy tranquila que no,
que me lo agradecía pero que solo quería estar "un poco" solo.
Poco después él solo se acercó al estudio donde estábamos El
Peque y yo, y se puso a jugar… así estuvo todo el resto de tarde, jugando e
inventándose juegos… al final le pregunté si se la estaba pasando bien, y me
respondió que sí, que “en parte tenias razón, mami, me puedo divertir mucho con
mi hermanito y sin electrónicos”.
Tendremos que volver sobre el tema, para encontrar esos
nuevos horarios y acuerdos, pero por ahora, creo que tuvimos un buen inicio.

















