¿Y a dónde me voy cuando sea mayor?

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Ayer saliendo de un preestreno de cine (evento carente de detalle con los niños asistentes), y a la luz de uno de los temas tratados en la película, me suelta ElMayor la siguiente pregunta (así, sin más, sin anestesia ni preámbulo)…

– Mami, ¿de mayor quieres que te llevemos a una residencia de ancianos?

Mi respuesta, se hizo esperar tres largos segundos, y solté un:

– Pues creo que si, pero espero que no me dejen abandonada allí y que al menos me vayan a visitar un par de veces al mes.– lo dije sin pensarlo, me salió del alma.

A lo que responde…

¿Y si no vivimos en el mismo país? ¿Qué hacemos? ¿Dónde vas a vivir tu? ¿Crees que papá quiera ir a una residencia? 


Ya a este punto, unas imágenes de soledad y abandono se empezaron a apoderar de mi pensamiento, mientras mi voz igualmente empezaba a resquebrajarse y unos ojos cristalizados me hicieron ponerme las gafas; obviamente ElMayor se percató de todo, y por más que yo intenté decirle que me había emocionado por la conversación, pero que no se preocupara, él no me lo creyó.

– Tranquila mamá, no te vamos a dejar sola. 

No te preocupes por eso ahora, la vida da muchas vueltas, tu y tu hermano estarán ya casados y con hijos, y seguramente tu padre y yo ya lo tendremos resuelto para ese entonces. – Le respondí yo.

Una de las cosas que más temo a parte de no poder estar y dejar de estar mientras ellos sean pequeños, es convertirme en una carga para ellos, pero el hecho de visualizar una vejez en soledad, me produjo un profundo sentimiento de tristeza y depresión.

Me removió pensar en mi abuela, en lo sola que estuvo en sus últimos años; en mi imposibilidad física, legal y económica de poder tenerla cerca a mi y proveerla de los cuidados que ella se merecía; recordé sus constantes sermones: “no quiero ser una carga para nadie, menos para ti”; recordé sus notas sobre “el derecho a la muerte digna”; y me quedé con una sensación terrible…

Se que no soy jóven, pero tampoco me había planteado esa pregunta ¿Qué quiero que pase conmigo en mi vejez? ¿Dónde y en qué condiciones quiero acabar mis días?, si la vida me tiene destinado llegar a vieja.

Son preguntas que no nos solemos hacer, además porque tenemos mucho en qué pensar por ahora: la educación y la crianza de los pequeños; su educación formal y universitaria; su futuro… pero,  ¿y el nuestro?

Las cosas han cambiado en la sociedad; ya los hijos no nos podemos hacer cargo de nuestros mayores, por una infinidad de razones: migración, economía, nuevos roles familiares, conciliación familiar –si porque ellos pasan a ser dependientes de nosotros, y ahí también viene a resonar el viejo cuento de la conciliación– , por espacio, en fin… por tantas cosas, y no veo que hablemos abiertamente de NUESTRO futuro, de el de los padres y madres de hoy, de ésta generación; no hablamos de ello… no pensamos en ello…

Somos la próxima generación de ancianos; y seremos la segunda o tercera generación de ancianos al cuidado de terceros, y probablemente muy lejos de nuestro círculo familiar. Probablemente nuestras pensiones no sean suficientes para mantenernos, o lo que creemos que serán nuestras pensiones pueden llegar a no existir de seguir como seguimos… en fin, que no lo tenemos claro, ni asegurado desde luego.

Yo por mi parte inicio mi periodo de reflexión sobre mi futuro, sobre mi vejez, sobre lo que espero simplemente de ella:

  • Espero no tener enfermedades discapacitantes ni física ni mentalmente
  • No deseo ser una carga para mis hijos, ni emocional ni física.
  • Espero poder valerme por mi misma y en caso de no poder hacerlo, poder decidir mi muerte de forma digna.
  • Un retiro en un lugar accesible para mis hijos, seguramente es lo que me gustaría.
  • No le temo a la soledad, pero si al abandono y al olvido
  • Espero mantener un espíritu jovial que me permita disfrutar de las actividades y propuestas que tengan en la residencia; no quiero ser la viejita amargada que todo le parece ridículo, pero tampoco quiero ser la viejita ridícula que todo le parece estupendo, jejeje… 
  • Pero sobre todo, espero no vivir tanto como para que llegue ese momento en el que mi vida tenga que depender de los cuidados de terceros.

En fin, que una simple pregunta de un niño de 11 años, me ha sacudido y mucho… y es que no me cansaré de repetir que mis hijos son mis más grandes maestros y quienes me inspiran para superar todas los obstáculos que me pone la vida.

Y tu, ¿has pensado ya dónde quieres vivir cuando seas mayor?

12 Comentarios

  1. Ay, esto es algo que se me pasa por la cabeza muchas veces. Pienso como tú, no quiero ser una carga ni física ni emocionalmente para nadie… Pero reconozco que no quiero pasar mis últimos años en una residencia. No lo soportaría 🙁

  2. Te pareceré egoísta, pero prefiero no pensarlo aún. Duele demasiado. Y al fin y al cabo, sinceramente, con las vueltas que da la vida, estoy convencida de que las decisiones que tomemos hoy muy probablemente sirvan de poco en el futuro…
    Inevitable la reflexión y el pellizco, sin duda alguna

    • No eres egoísta mi Carol, yo creo que simplemente se trata del momento de duelo por el que estás pasando… ya llegará el momento a cada cual quiera asumir (o no) esta reflexión; yo por mi parte te puedo decir que ha sido también la muerte reciente de mi abuela la que me ha sacudido más con la pregunta de mi hijo.

  3. La verdad es que la pregunta remueve lo más profundo. Es difícil hacer este tipo de reflexiones, especialmente cuando en la sociedad está tan bien valorada la juventud. No tenemos tiempo para otra cosa más que para pensar en cómo ser más jóvenes, más guapos, más delgados… Pero el tiempo pasa y es inevitable.

    Dos modelos de personas mayores muy diferentes los tengo en mis dos abuelas, ya fallecidas. La una era supersonriente, siempre picando a todos para que nos riéramos, para que estuviéramos juntos. Todos los nietos querían estar con ella y visitarla porque era muy tierna. La otra abuela siempre se estaba quejando, diciendo que no la visitábamos suficiente, que siempre estaba sola y le dolía todo. Supongo que era su manera de pedir atención por parte de la familia.

    Como digo, son dos modelos de personas muy diferentes. Reconozco que es fácil caer en el segundo pero hago todo lo posible por parecerme cada vez más al primer modelo. Me gustaría que la gente me recordara con cariño e ilusión, que desearan estar conmigo hasta el último día.

    • Hola Martín, un gusto tenerte por aquí! No son muchos los hombres que dejan comentarios por aquí, a pesar de saber que si sois varios los que me leéis.

      Comparto contigo la reflexión que haces sobre la sociedad actual, y lo poco valorada que está la vejez, y me voy un poco más allá para decir que además se señala y se ha invisibilizado a los mayores hoy en día: se les vé como estorbos, ya pocos cuentan con su opinión… en fin, que me has dado tema para otro post, al hilo del actual.

      Que bien que tengas esos dos ejemplos, yo creo que uno debería escribir lo que quiere ser para que llegado el momento, por si se nos ha olvidado, podamos "recordarlo".

      Un saludo, y espero verte de nuevo por aquí.

  4. Cata, falta tribu, para esto tambien.
    La sociedad se está convirtiendo en soledad y egoismo exacerbado.
    Que quiero cuando sea mayor? lo que tienen mis padres ahora, hijos cerca y encantados de posponer planes vanos de fin de semana, por que su mejior plan siempre está junto a los suyos.
    Quiero ibservar logros de cerca siempre desde la barrera sin coartar su libertad, sin meterme en sus vidas y sus decisiones.
    Quiero tribu, esa tribu que ya no existe.

    • Jenni, me has sacudido con tu comentario; yo también quiero tribu, al menos es lo que quisiera, pero como bien dices, estamos tristemente ante una sociedad cada vez más individualista y solitaria… ¿Qué futuro nos espera? ay! que no quiero lo que veo… sniff, sniff

    • mi madre está como tu dices Jenni, tiene 83 años y a la familia al lado, y la suficiente autonomía para entrar y salir cuando quiere, y a nietos e hijos para enseñarla como funciona internet o bajarle las cortinas para lavarlas, yo quiero lo mismo… y que cuando algo ya no sea así, me suiciden.
      llevo pensando en ese futuro mío demasiado tiempo como para no saber lo que quiero a estas alturas

  5. Mi hermana alguna vez me ha dicho que si llegamos a viejas, entre las dos y los maridos, nos vamos a compartir un piso y se paga a alguien que nos cuide. Yo ni me planteo que mis hijos me cuiden ni que me vengan a ver. Sé que no me van a olvidar, pero no les voy a poner esa carga sobre sus hombros.

    Y espero que para ese tiempo, ya se pueda elegir cómo abandonar este mundo. Mi deseo sería que llegado el momento en el que no tenga uso de razón, me dejen ir con dignidad.

    Es un debate duro. Besos.

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