Los bebés, un estorbo para la sociedad

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Es terrible, pero parecería ser que los niños y las niñas fueran un estorbo en la sociedad. Con la que se ha armado ayer con la presencia de Carolina Bescansa y su bebé en el Congreso de los Diputados, he tenido que leer una cantidad de oprobios en contra de la decisión de ésta mujer, y muchos otros en contra de los niños y las niñas en los lugares de trabajo.

Hace unos tres años escribí al respecto y hay varios de aquellos conceptos que quiero recuperar en éste blog:

¿Son los bebés son un estorbo?

En el mundo actual, desafortunadamente parece ser que la respuesta, es sí: son un estorbo al sistema productivo tal y como está concebido actualmente. Una contradicción, si tenemos en cuenta que el sistema productivo necesita mano de obra, y la mano de obra son los adultos del mañana, es decir, los bebés de hoy.

Las condiciones de crianza que nos plantea la “modernidad”, dejan entrevisto que los bebés sí son un estorbo, ya que no podemos trabajar si tenemos que estar al cuidado de ellos. Surge entonces el dilema de la conciliación laboral y parental, y la solución que se nos plantea es escolarizarlos lo antes posible, de modo que podamos volver a nuestro ritmo de productividad; los hemos alejado de nuestros hogares y los hemos consignados en centros educativos, donde les enseñaran a ser más productivos. ¡Vaya coincidencia!

Antaño, los niños estaban siempre con sus padres, al menos durante la mayor parte del día, y más aún si eran menores de 6 años. Acompañaban a las madres durante sus labores domésticas y/o productivas; aprendían de la mano de sus abuelos y de sus padres y madres, oficios varios y valores tantos; aprendían de forma práctica las nociones básicas de matemáticas y conocimiento del medio, ya que daban una mano en las labores del campo, o en los negocios familiares (ya fuesen pequeños talleres artesanales o locales comerciales).

Mi abuelita me contaba, que en las trastiendas de casi todos los negocios y talleres había un pequeño cuarto donde estaban los niños, haciendo sus deberes, o ayudando en oficios varios a la familia. Estaban siempre al cuidado de sus padres, y no estorbaban: la gente no se ofendía porque en el negocio hubiesen críos jugando o ayudando. Ella misma cuando era Tesorera General del Distrito, me llevaba a su despacho, me ponía unos cuantos folios, y una perforadora con algunos bolis de colores, y me ponía a pintar.

La visibilización no es una arma política

L
o de ayer se instrumentalizó para un lado y para el otro; cada una de las corrientes ideológicas hizo lo suyo, y movilizó opiniones, en algo que debería estar al margen de los colores políticos.

¡No se puede politizar la crianza ni la maternidad! Esto no va de colores, va de visibilizar el cuidado, la lactancia y la maternidad y de buscar salidas para que cada familia pueda decidir qué tipo de crianza desea para sus hijos.

Hay que recordar que Carolina no ha sido (ni será, lo espero) la única parlamentaria que ha llevado a un bebé a una sala plenaria; también lo ha hecho en varias ocasiones la italiana Lici Ronzulli y también la argentina Victoria Donda (incluso amamantando en pleno debate) y cada una de ellas, provenientes de diferentes ideologías políticas, así que … basta ya de demonizar la visualización, lo que debemos es RESPETAR lo que cada madre y cada padre decidan, que finalmente no es un tema que nos afecte negativamente, sino todo lo contrario… nos aporta. Visibilizar es necesario, mueve conciencias y abre espacios para la reflexión, el diálogo y el cambio.

La conciliación debe ser flexible

Estamos ante la necesidad de un cambio de modelo social y productivo, que permita a los padres y madres ejercer el derecho del niño de ser atendidos en primera persona por sus progenitores, en todo momento y lugar, sin sentir que están fallando al propósito de éxito de sus vidas.

La conciliación real debería permitir que cada familia pudiera organizar ese equilibrio como mejor le parezca; aquí el tema no es ni más guarderías ni permisos parentales intransferibles y obligatorios. Aquí se trata de generar un abanico de políticas que permitan a cada familia planificar su vida laboral, personal y familiar, según el tipo de crianza que desean para sus hijos. Libertad y respeto. Algo como los modelos nórdicos, una utopía sin duda.

Conciliar es compatibilizar el trabajo, la familia y los intereses personales, y no existe un único modo de hacerlo. Por lo tanto, sólo un tipo de medidas, sería muy poco para poder dar respuesta a una asunto tan personal como el tipo de crianza y de familia que se desea formar.

6 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo, que cada uno pudiera elegir lo que quisiera es lo que deberíamos de buscar. Ella optó por llevarse a su bebé y otras eligieron que no, perfecto si ha sido su decisión no si se han visto obligadas a hacerlo.

  2. Yo tengo que decir que tengo sentimientos contradictorios con lo que pasó ayer.
    Me parece perfecto que llevara a su hijo al trabajo y sobretodo que esto haya servido para abrir el debate sobre conciliación.
    Pero si la solución que quieren dar al problema de la conciliación es llevar a tus hijos al trabajo, lo siento pero a mi no me sirve.
    Para mi la conciliación ha de ser otra cosa, ha de poderme permitir compaginar las dos cosas sin sentirme mal por renunciar a ninguna de ellas.
    Creo que las soluciones de conciliación deben ser beneficiosas tanto para los trabajadores como para las empresas.
    Y sinceramente actualmente creo que no es así. En mi caso en nada tendré a mi segundo hijo y para poder llegar a cubrir sus necesidades como toca lo más seguro es que me tenga que coger una excedencia de uno o dos meses y puedo asegurar que esto no me beneficia a mi pero tampoco a mi empresa, pero tal y como están las cosas es lo que podré hacer.
    Espero que empiecen a trabajar en soluciones reales ya que para mi los niños son el futuro y deben poder formar parte en nuestro día a día.

    • Para que los niños puedan formar parte de nuestro día a día, habría que normalizar otras cosas, no las guarderías, no centros que los alejen del día a día, pero bueno, esto es otro tema. Entiendo a lo que te refieres.

      Yo creo que para cada familia, el modo de compatibilizar es único y exclusivo, porque vienen también otros factores como el tipo de crianza, el tipo de trabajo, las prioridades que cada cual se ha fijado, en fin… que no creo en fórmulas únicas.

      Esperemos, como tu bien dices, que éste suceso sirva para abrir el debate y para buscar acciones que nos satisfagan a todos.

      Un saludo y mucha suerte con tu bimaternidad y con tu excedencia, que tal vez si hubiera una mayor flexibilidad podría ser planteada de otro modo: teletrabajo, asistencias puntuales (con crío si es necesario) por ejemplo… En fin, que esto de ser madres en el siglo XXI es muy, pero muy difícil.

  3. Hola!!! Jo hacía mucho que no me pasaba por aqui….me he tomado unas vacaciones tecnológicas jejejeje pero me apetecía volver 😉
    Lo del bebé……pues opino lo mismo. es tan sencillo como respetar las decisiones de cada uno. Y a mi el gesto como símbolo para dar importancia al tema….pues me parece muy bien

    • Hola María… bienvenida de nuevo! ¿cómo llevas la bimaternidad? Falta mucho respeto y empatía, yo la verdad sigo sin entender lo que sigo leyendo en redes… en fin, que vamos a intentar cambiar el mundo, al menos el nuestro propio. Un abrazo

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