Crisis de madre: ¡Que no llego a todo!

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No, definitivamente no es posible llegar a todo. Y no digo “imposible” para que no me salte alguna coach a la yugular, pero de verdad que con todo lo que nos rodea y el poco tiempo que disponemos, no hay manera de poder cubrirlo todo. Y en todo me estoy refiriendo a todo lo que nos intentamos poner sobre los hombros las madres modernas:

crisis de madre por no llegar a todo

Ser las más enteradas en términos de educación y crianza. 

Todos los días sale alguna nueva teoría, una nueva práctica, una nueva disciplina que busca darnos herramientas para ser mejores madres y ayudar al pleno desarrollo intelectual, físico y emocional de nuestros hijos. También surgen nuevos retos en la educación de nuestros hijos, que nos empujan a querer profundizar más sobre temas específicos, por ejemplo alergias, intolerancias alimentarias, problemas de aprendizaje, dislexias, detección de talentos especiales, altas capacidades, etc.

Y así estamos, la mitad de nuestro tiempo libre (si es que se puede llamar así) engullendo información, no vaya a ser que nos estemos equivocando o estemos omitiendo hacer algo que será crucial para el desarrollo de nuestros hijos. Y a pesar de todos los esfuerzos, se nos escapan más de la mitad de las cosas, o bien cuando ya creemos estar “al día” salen otras nuevas técnicas y filosofías, sin habernos incluso dado tiempo a tomar un respiro… pues no, como que yo no llego a tanto. De verdad, hay un momento en el que hay que decir: paro… por más que quiera, no llego, mis días no dan para tanto, y la información que voy “coleccionando” va a terminar por colapsar la memoria no solo de mis dispositivos sino de mi cerebro 🙈 (dime que te pasa a ti también… por fa)

Llevar a la práctica todo lo que como madre hemos aprendido

Una cosa es enterarte, leer y mas o menos estar actualizada, para lo cual debes disponer de al menos una hora al día, y otra muy distinta es empezar a poner en práctica todas esas maravillosas cosas que has logrado, entre esperas y minutos robados, leer y enterarte.

La mayoría de técnicas y disciplinas, requieren de ajustes en las rutinas, incorporar nuevos elementos, profundizar sobre algunos momentos claves… y todo eso, amigas mías, requiere tiempo. Tiempo para ajustar la rutina, tiempo para incorporar ese “tip” nuevo, tiempo para “evaluar” como vamos evolucionando, tiempo para desarrollar esa nueva actividad que no estaba en nuestro guion (tiempo para aprenderla y tiempo para implementarla), o bien tiempo de desplazamiento para llevar a nuestros hijos a ese nuevo centro monísimo en el que les ayudaran a desarrollar su capacidad creativa, ya que en el centro educativo, esto cada vez brilla mas por su ausencia. Y todo eso se complica más cuando en la ecuación hay más de un hijo, con necesidades e intereses particulares (como bien suele suceder).

Tener tiempo y espacio para nuestras cosas 

Aunque necesarios (y deberían es ser imprescindibles) esos momentos para nosotras escasean o bien porque los días tienen las horas que tienen y ayuda mas bien poca, o  bien porque nos hemos pospuesto eso como parte de la priorización del tiempo que hemos hecho. Cada cual se organiza como bien puede, pero no es adecuado que pospongamos eternamente nuestro bienestar y nuestros momentos, porque eso es algo que a la larga nos termina pasando factura a las personas que asumimos los roles de cuidado.

Esa salida con las amigas, esa visita al museo, o simplemente ese momento de relax en el sofá para ti y solo para ti, debería estar en nuestra lista de prioridades siempre. Deberíamos poder sacar tiempo para todo, aunque no sea verdad que se pueda hacer… pero lo que si no deberíamos, es dejar de tenerlo. Como suelo decir: tenemos que estar bien para poder cuidar bien.

Deportes, hobbies, intereses sociales e intelectuales, sea cuales sean, generalmente los tenemos aparcados. Pero es que no hay tiempo, tiempo, tiempo, tiempo… Para yo poder hacer cosas que me encantan, necesito desplazarme unos cuantos kilómetros, lo que me significa tiempo muerto, tiempo en el que a parte de pensar, no puedo avanzar mucho más en otras cosas… (ay, mientras escribo estas líneas se me acaba de ocurrir que tengo que activar el dictado por SIRI, de esta forma mientras voy en los desplazamientos, al menos puedo ir escribiendo lo que se me va ocurriendo- fin de la nota).

Hacer nuevos amigos y cuidar a los que tenemos

Pues va a ser que no, no puedo hacer nuevos amigos, por más que quisiera, y sé que me estoy perdiendo de conocer a gente maravillosa. No puedo porque ya no tengo tiempo ni siquiera para cuidar a los que ya tengo. No llego, se me olvidan los cumpleaños (y eso que Facebook es un pesado que te los notifica todo el día)… ahora entiendo lo que me decía Teta Reina  (una chica bloguera que es más tuitera y a quién desvirtualicé hace tres años en un encuentro privado, cuando también desvirtualicé a mi queridísima María , exbloguera en Mi pequeño Koala).. Ella, que me conocía de las redes y con quién interactuábamos con gran asiduidad, me lo dijo… y mucha razón que tenía.

El tiempo que necesitamos para alimentar las relaciones, es real. Quiero decir, que por más que nos digamos que es más importante la calidad que la cantidad, (en parte es así), igualmente necesitamos tiempo y… “atención”, es decir, tener la cabeza en ello, y no hacer lo típico que veo mucho: el típico saludo de cómo estás, la típica conversación vacía, y el cierre de oro: “nos tenemos que ver, tenemos que quedar para un café”… si… claro…. no es que no lo digamos en serio, que seguro la intención de querernos ver la tenemos, que es sincera, pero de ahí a que el café se de…. pues… un buen trecho, o como decía mi mamá-abuela: Del dicho al hecho hay un buen trecho!

Trabajar, emprender o desarrollarnos profesionalmente a plenitud

Cuando has decidido dejar de lado tu desarrollo profesional durante un tiempo (incluso el mínimo) para entregarte a la dignísima -pero infravalorada-  tarea de la crianza en primera persona llega un momento, antes o después, en el que sabes que has de volver al ruedo de las actividades laborables reconocidas, bien sea por decisión o por necesidad, o por ambas. Y ahí es cuando la ecuación que todos conocemos de la conciliación, pues empieza a no funcionar.  Sin apoyos reales, empiezas tu pequeño gran emprendimiento, o te reincorporas a tu trabajo, o decides abrir tu despacho profesional, o lo que sea, y empiezas a arañar horas y tiempo a todo lo demás.

Ya los días no tienen las mismas horas que antes, o al menos la percepción del tiempo nos da la sensación de que los días ya no nos alcanzan, que necesitaríamos al menos un 30% más de tiempo para poder llegar a todo (casualmente equivalente al tema del tiempo que seguimos haciendo las mujeres como doble jornada)… peor a pesar de todo esto, lo seguimos intentando una y otra vez, a diario, luchando con toda (o la poca) energía que tenemos, cruzando los dedos porque nuestros pequeños retoños no se enfermen, porque sabemos con certeza que si eso pasa… patatum… la conciliación nos vuelve a dar un gran bofetón y nos pone todo patas arriba.

Esta semana pasada para mi fue la prueba perfecta de que NO, NO PUEDO CON TODO, no llego a todo… al fin y al acabo de eso de superwoman me borré hace muuuchooo tiempo. ¿Y tu, cómo lo haces?

Cata de mamatambiensabe

5 Comentarios

  1. Es verdad, es muy difícil llegar a todo, o tienes unos niños buenísimos, que duermen como lirones y no dan nada de guerra, o difícil lo veo. De las cosas que has dicho la que más difícil es para mi, es la de mantener amistades y hacer nuevas. la vida social se reduce a un par de amigos, y la pareja. Pero bueno esto es así.

    • ¡Es complicadísimo de verdad! Una pena, porque seguro nos estamos perdiendo de conocer gente maravillosa, pero es que, a menos que alarguen las horas de los días o haya menos días laborables, o las semanas tengan 8 días en lugar de 7, es imposible llegar a todo. Un abrazo

  2. Yo lo hago mal, todo a trompicones y sin poder abarcar nada por completo. Al final, se pasan los días y me da la sensación de que está todo a medio hacer, de que no finalizo nunca una tarea y que por más que lo intente si me ocupo de algo en concreto debo desatender otra cosa. Y así, en un bucle del que parece que no puedeo salir.

  3. A mí me faltan horas para abarcarlo todo, aún durmiendo poquísimo: Casa, peque, blogs, etc y eso que "no trabajo fuera de casa". No obstante, he decidido tomarme algo de tiempo y un día a la semana ver una peli o quedar con alguien para comer o para charlar o hacer un café, tienes razón que necesitamos tomar aliento y respirar para poder cuidar mejor de los qu nos rodean. Besitos!

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